Hoy nos hemos levantado relajaditos, hemos dormido mucho y hemos desayunado un montón, tenemos un largo camino de 70 kilómetros en tuktuk para llegar a Beng Malea (5 euros por persona) Lo mejor del camino son sin duda las vistas de la carretera, el paisaje y ver como vive la gente
La lonely describia el templo como "the ultimate Indiana Jones Experience" y no defrauda, esta lejos y el templo en si tampoco es gran cosa, lo que espectacular es que esta totalmente salvaje, hay que escalar, subir y bajar por las ruinas, allí un niño de 10 años, Son, nos explicó el templo. Me contó que iba al colegio pero por la tarde, entraba a la una, le dimos un dólar de propina y un par de bananitas que compartió con otro amiguito suyo. Me da muchísima pena ver trabajar a niños tan pequeños pero al menos van al colegio
Son hablaba un ingles excelente, era muy educado y amable e iba descalzo subiendo y bajando por las rocas del templo, me lo hubiera traído a Madrid, le hubiera comprado ropa y zapatos y en vez de trabajar le hubiéramos llevado a extraescolares, pero no tengo muy claro que fuera mas feliz
Contentos por haber visto un templo tan salvaje, comemos de camino a uno de los Roulos, Mr Ty nos dijo que no merecía la pena porque era similar a los de Angkor, pero nos empeñamos en ver al menos uno y no solo vimos un templo chulisimo, sino que también una cremación, súper curioso. Estuvimos dando una vuelta por el templo, subiendo y bajando por las terrazas, hasta que nos cansamos
La siguiente parada del día era Tonle Sap, que es un lago gigante, donde la gente vive en pueblos flotantes. Esta excursión nos dejo un sabor agridulce, por un lado el lago es una pasada no veías el horizonte y ver la gente se adapta a ese medio de vida es impresionante, pero no sabemos si tuvimos mala suerte con el barquero y el guía que nos llevaron o todos son así, pero no nos gusto nada la experiencia, nos pareció un poco encerrona, para soltarles dinero, que si en la escuela quieren lápices, bueno mejor dinero, que si la niña de la serpiente, que si el driver tiene 3 hijos
Con muy mal sabor de boca, volvemos al hotel, recogemos la colada y decidimos si salir a cenar fuera o nos quedábamos y aprovechamos la piscina lo máximo posible
gano la piscina jiji y entre sapos, lagartijas, grillos, gekos y gatetes, decimos adiós a Camboya.
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